La República Argentina está situada en el extremo meridional de América del Sur. Es el segundo país en extensión de Sudamérica y el octavo del mundo. Posee una superficie continental de 3.761.274 km² contando las Islas Malvinas, otras islas del Atlántico Sur y un sector de la Antártida. Y tiene una extensión de norte a sur de 3.799 km y de este a oeste de 1.423 km.. Lo que, trasladado a una escala europea, correspondería aprox. a la distancia de Escocia al Trópico de Cáncer.
“Existe un país en el mundo que es: trópico y témpanos, llanos y montañas”. Con la cordillera de Los Andes como frontera occidental con Chile y una costa atlántica que se extiende por el este y el sur a lo largo de 5.117 km. hasta la Tierra del Fuego, Argentina es una tierra de sentimientos apasionados. Un país de fascinante diversidad e inconmensurable belleza. Un país lleno de promesas y cargado de contradicciones. Un suelo en el que se juntaran generaciones de nativos e inmigrantes, dándole cabida a esa polícroma mixtura que somos los argentinos.
Foto izquierda: Bill Tarpenning
Un pueblo que guarda soledades y celebra reencuentros. Y que se siente honrado por esa generosa y fecunda tierra donde se cría su célebre e inconfundible ganado, gran poderío del pueblo argentino.
En este territorio se conjugan el árido altiplano cargado de colores y la exuberante selva tropical. Las altas montañas -dominadas por el Aconcagua (6.959 m), “donde América habla con el cielo”-, y los precordilleranos desiertos con gigantescos cañones y gargantas.
En este suelo desborda la naturaleza descargando sus generosos ríos en asombrosas cataratas, y la inmensa e imperturbable meseta patagónica se extiende hasta los hielos del extremo sur y sus majestuosos glaciares y bosques petrificados.
Aquí se pierden las dimensiones frente al indomable mar y las tempestuosas estepas de sus islas y archipiélagos. Aquí se encuentran sus frondosos bosques-virgen con sus gigantescos árboles, y esa impresionante y fértil llanura a la que le dicen pampa, absolutamente incomparable....
La Pampa, una tierra inmensa, casi inabarcable, propicia a la ensoñación y al reencuentro del hombre consigo mismo y con las grandes verdades. Una tierra que casi no se entiende sin el gaucho libre de las llanuras. Y quien (aunque ya casi no exista) aún hoy sigue representando el prototipo de esta tierra sin límites, con su caballo, sus boleadoras, su guitarra y sus asados criollos....